Construir una piscina en un barrio cerrado tiene sus propias reglas. Además de la obra en sí, hay un reglamento que cumplir, una administración que aprueba el proyecto y una guardia que controla cada ingreso. Cuando la empresa no conoce esa dinámica, aparecen las demoras: camiones que no pueden entrar, personal que queda afuera, trabajos frenados por estar fuera de horario.
Lo que suelen pedir los barrios
Cada barrio tiene su reglamento, pero en casi todos se repiten los mismos puntos:
- Aprobación previa del proyecto por parte de la administración o del área de arquitectura del barrio.
- Días y horarios de obra acotados, en general sin trabajos los fines de semana.
- Alta del personal que va a trabajar en el lote, con sus datos y su documentación.
- Condiciones para camiones y contenedores: horarios de ingreso, peso máximo y cuidado de calles y veredas.
- Orden y limpieza del lote y del frente durante toda la obra.
Los tenemos en cuenta desde el presupuesto, así el cronograma que te pasamos es real.
Una estructura pensada para cada terreno
En muchos barrios, sobre todo en zonas bajas como Nordelta y Tigre, la napa freática está cerca de la superficie. Ahí la excavación, el hormigonado y hasta la forma de vaciar la piscina en el futuro se planifican de otra manera. Te lo explicamos en detalle en la página de piscinas en Nordelta y Tigre.
En todos los casos la piscina lleva piso, paredes y vereda perimetral de hormigón armado, la misma estructura que usamos en cada construcción de piscinas de hormigón.
Barrios donde trabajamos
Hacemos piscinas en barrios cerrados y countries de Nordelta y Tigre, Pilar, Escobar, Canning, zona norte, zona sur y La Plata, entre otros.
Para tener en cuenta
Antes de pedir presupuesto, conseguí el reglamento de construcción de tu barrio. Con ese documento podemos darte plazos y costos ajustados desde el primer día.