En una institución, la piscina no es un lujo sino una herramienta de trabajo: se usa para rehabilitar, para dar clases, para que socios y afiliados hagan actividad física o para que las personas mayores se muevan con menos impacto. Por eso el proyecto empieza por las actividades que se van a hacer y por quiénes van a usar el agua.
Piscinas para cada actividad
| Uso | Para quién | Lo más importante |
|---|---|---|
| Terapéutico y rehabilitación | Pacientes de kinesiología y personas mayores | Agua templada, profundidad pareja y accesos cómodos |
| Actividad física y aquagym | Socios, afiliados y vecinos | Profundidad media y buen filtrado |
| Natación y entrenamiento | Alumnos y nadadores | Largo útil y andariveles |
Muchas instituciones combinan más de un uso. En esos casos evaluamos si conviene una sola piscina con sectores o dos piscinas con temperaturas distintas.
Accesibilidad desde el diseño
Si la piscina la van a usar personas mayores o con movilidad reducida, los accesos se resuelven en el proyecto y no después. Escalinatas con escalones bajos y anchos, pasamanos a ambos lados, solados antideslizantes y el espacio para una silla o grúa de acceso. Son detalles que cuestan poco en el plano y mucho cuando la piscina ya está hecha.
Uso todo el año
Las actividades de una institución no se cortan en otoño. La piscina se cubre y se climatiza, y además del agua se controla la temperatura y la humedad del ambiente. Lo calculamos junto con el sistema de calefacción de la piscina.
Natatorios que ya están en uso
Si la institución ya tiene un natatorio con revestimientos gastados, pérdidas o equipos viejos, lo renovamos por etapas y coordinamos con la dirección para afectar lo mínimo las actividades.
Importante
Los natatorios de uso público necesitan habilitación y deben cumplir requisitos de seguridad e higiene. Involucrar a quien va a construir desde el anteproyecto evita cambios caros durante la obra.
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